Hace muchos, pero muchos años… Antes de que el arco iris fuera redondo incluso ante de que tuviera colores, pasaron muchas cosas y entre ellas una que si no fuera mentira te la creerías.
Estaba el Olentzero descansando recostado contra un montón de hierba seca…Como bien saben los lectores avispados de Mundo Webook a esos montones de hierba los lugareños le llaman “metas”…Como te estaba contando el Olentzero estaba reposando después de una mañana fatigosa por hacer una carbonera en la falda de un monte cercano a la aldea de los Webook. Contemplaba exhausto el enorme montón que había creado con madera mientras daba lentas chupadas a su gran pipa que colgaba de sus regordetes labios.
Le gustaba mucho su trabajo aunque era sucio y había que hacer mucho esfuerzo para acarrear los troncos de encina, pero el resultado le compensaba ya que conseguía crear carbón donde antes había madera, una transformación que le asombraba por su sencillez a la vez que le permitía relacionarse con la gente del lugar ya que era el que les proveía del material para calentar sus casas. Mientras pensaba en todo ello se fue quedando dormido.
Al cabo de un largo rato, entre ronquido y ronquido se fue desvelando por unos murmullos y risas. Se sobresaltó y dando un bote se quedó sentado mirando alelado hacia todos los lados viendo a unas diminutas criaturas que le rodeaban salir de estampida hacia todos los lados. Se frotó los ojos adormecidos pensando que había sido un sueño, sin embargo en el suelo a su alrededor habían quedado múltiples objetos; pequeños zapatos, gafas diminutas, herramientas de colores… que aquellas criaturas habían abandonado precipitadamente en su huida.
- ¿Qué criaturas eran aquellas?
- ¿Dónde estaban?
- ¿Dónde se habían metido?
Se preguntaba mirando a todos los lados. Se levantó sacudiendo la paja que se le había pegado a la ropa mientras miraba alrededor de la carbonera y la meta donde había estado tumbado. Nada no veía ninguna criatura.
- Que extraño – dijo rascándose la cabeza por debajo de la boina.
- No tienen que estar muy lejos – murmuro
Se agachó y mirando fijamente al suelo fue siguiendo los pequeños objetos que habían abandonado y cuyo rastro le llevaba a la base de la meta sobre la que él había estado tumbado.
- Tienen que estar entre la paja – Dijo mientras apartaba con sus grandes manos un grueso fajo de paja, al hacerlo sus dedos tropezaron con una corteza dura que levantó, su asombro fue mayúsculo, la meta cubría una especie de vivienda y dentro de ella pequeñas criaturas le miraban con espanto escondidas entre los diminutos muebles.
Cerró de golpe la corteza y se quedó aturdido mirando hacia todos los lados.
- ¿Qué había visto?...
- ¿Qué criaturas eran aquellas?
Se quitó la boina y se mesó su negro cabello dio una chupada a la pipa que le colgaba apagada en la comisura de sus labios.
- ¡Ya esta! – dijo en voz alta mirando enfadado para todos los lados del bosque.
- Esto es cosa de “Basajaun” que me envía “galtxagorris” para evitar que siga durmiendo.
Tu astuto lector como bien sabes en la mitologia vasca Basajoan es el señor del bosque o yeti Vasco y los galtxagorris o calzas rojas son genios minúsculos con forma de hombrecitos.
Al decir esto la pipa se desprendió de sus labios cayendo contra una piedra y partiéndose en dos. Olentzero se quedó apesadumbrado mirando la pipa que que él había tallado con mucha paciencia y amor de una raíz de rosal y que ahora estaba rota a sus pies.
Mientras tanto los Webook todavía asustados por que habían sido descubiertos por aquel gigante se apelotonaban en la Ekoteka, el gran salón donde celebraban sus reuniones importantes y al que habían llegado a través de intrincados laberintos que unían sus viviendas. El gran maestro webook Uden animaba a la calma desde lo alto de un taburete que habían instalado en medio de la estancia.
- No asustaros ese humano es pacifico aunque su figura sucia de carbonero os parezca que es un ogro – decía gesticulando con ambas manos como era propio de él.
- Ya se ha vaciado la vivienda que él vio retirado todos los muebles dejando todo el espacio totalmente neutro, si vuelve a levantar la paja de la meta no verá nada de nuestro paso por ella, estar tranquilos y volver a vuestras casas – aleccionó mientras empezaba a bajar del taburete.
En aquel momento entró corriendo en la estancia Disciplina, la guardesa de la aldea Webook que se había quedado vigilando al gigante y dirigiéndose al brujo Uden le dijo en voz alta.
- ¡Al gigante se le ha roto la pipa!
Todos los Webook se quedaron expectantes sabían que el brujo Uden actuaba rápidamente ante situaciones en la que se necesitará la colaboración de los Webook. Como bien sabes sagaz lector los Webook son expertos en recoger reparar y reutilizar toda clase de objetos, es su afición y trabajo y disfrutan con ello.
- Está es la ocasión – dijo Uden, y saltando del taburete agarró a la guardesa por la mano diciendo – vamos ha hablar con ese gigante. Uden sabía que el gigante era el encargado de repartir los juguetes a los niños del País Vasco en las navidades. Ahora se le presentaba la ocasión de ofrecerle la colaboración de los Webook informándole que ya colaboraban con Papa Noel, Los Reyes Magos, San Nicolas… creando y arreglando juguetes para los niños y si lo necesitaba también trabajarían para el.
El Olentzero se llevó una gran sorpresa cuando aparecieron de repente aquellas dos pequeñas criaturas a sus pies y le ofrecieron colaborar con él. Recelaba por si era una trampa de “Basajoan”, se le ocurrió ponerles una prueba a aquellas criaturas que se autodenominaban Webook, debían arreglarle la pipa…fue tan satisfactorio el arreglo que a partir de entonces los Webook colaboran todos los años con él creando nuevos y magníficos juguetes para los niños.